Partitura de singular nobleza, en la que el compositor, frente al enorme drama que se narra en la película, no ahonda en el dolor y edifica, por el contrario, una hermosa música destinada a apoyar emocionalmente a los personajes, con un carácter melancólico pero no pesimista. Incluye temas tradicionales británicos y se centra en un tema que conoce una progresiva evolución a lo largo del metraje, hasta su desarrollo completo al final.
