Partitura a priori particularmente difícil para un compositor si se tiene presente que se desarrolla en un juicio. Sin embargo, el compositor comprendió que la música era especialmente importante para establecer el ambiente del entorno.
La solución fue original: la banda sonora no hizo apenas referencia al presente, sino que se vinculó a los hechos del pasado, aquellos que se estaban juzgando, con arreglos expresamente decadentes de la música castrense germana y otros temas sombríos y tristes. De este modo, se logró que los últimos coletazos del horror nazi se percibieran más allá de las palabras de sus protagonistas.
