“Cinema de Terror”
ORQUESTRA SIMFÒNICA DEL VALLÈS
CORAL CÀRMINA
SALVADOR VIDAL, VIRGINIA MARTÍNEZ (dir.)
Palau de la Música Catalana, 4 de octubre de 2025
En inglés hay dos palabras muy parecidas entre sí, pero muy diferentes en significado: terrifying sería aterrador, espeluznante, pero terrific algo más bien espectacular, maravilloso. Ambas unidas son la mejor combinación para definir el concierto que la Orquestra Simfònica del Vallès, junto a la Coral Càrmina, Virginia Martínez a la batuta y un grandísimo Salvador Vidal como voz narradora llevaron al público del Palau de la Música Catalana este pasado 4 de octubre de 2025, y que volverá como concierto especial de Halloween en el mismo Palau, el próximo día 31 (la que es una segunda oportunidad que nadie aficionado al género debería dejar escapar). ¿La temática?: el cine de terror, el norteamericano para ser más exactos, y en todas sus facetas: desde los años setenta con el primer blockbuster de verano de Spielberg y John Carpenter con Michael Myers, hasta el nuevo clásico de Wes Craven, pasando por el terror más familiar como el que ha orquestado Danny Elfman en producciones de Tim Burton, y culminando con el terror más satánico que tiene la música de cine desde hace ya casi cincuenta años: Damien. Todo ello con el apoyo de un notable montaje visual acorde a las películas a cargo del videoartista Iván Mardone.
El espectáculo empezó con la solemne voz de Salvador Vidal (increíbles los oh que se oyen entre el público cuando descubren que su voz es esa voz, la de Harrison Ford, George Clooney, Liam Neeson, Ed Harris, Mel Gibson, John Travolta…), donde un soliloquio sobre qué es el silencio desbocó en el potente y épico tema de principal de Mary Shelley’s Frankenstein (94), de Patrick Doyle, que sirvió como magnífica obertura del concierto con una Orquestra Simfònica del Vallès en plena forma desde el primer segundo. Y a partir de ahí, un complejo pero a la vez asequible repertorio de bandas sonoras de terror navegaron por todo el espectro sinfónico posible.
Hubo una gran selección basada sobre todo en sección de cuerdas, como The Bride, ese melancólico y potente tema que Wojciech Kilar compuso para esa obra de arte que es la Bram Stoker’s Dracula (92) de Coppola. Y junto a ella imposible no mencionar la suite de Psycho (60) con Salvador Vidal y la orquesta juntos en bloque sonoro explicando la maravilla musical que hizo ahí Bernard Herrman. Quien estuviera en el concierto que ya cubrimos de Hollywood: La Era Dorada, con la Simfònica del Vallès y Luis Posada en la voz recordaría seguramente el mismo bloque con el mismo texto, pero si algo es bueno, para qué cambiarlo, y ese bloque es bueno, muy bueno. Y hablando de cuerdas, la Simfònica del Vallès las hizo vibrar como nunca con la música que John Williams creó para hacer brillar a ese tiburón que, de hecho, tampoco aparece tanto en Jaws (75) —es precisamente esa música la que le añade tensión y protagonismo con esa atmósfera terrorífica.
El poderío orquestal no se quedaría únicamente en la mencionada obertura de Frankenstein, porque la flamante pieza de acción Futile Escape de Aliens (86) de James Cameron, fue un contrapunto adrenalínico genial de James Horner, a la par con la suite de la saga Scream (96), de Marco Beltrami. Y de un extremo al otro: de la grandiosidad pasaríamos a la intimidad del piano para la Tubular Bells de Mike Oldfield y hablar de lo que había hecho la cochina de la hija de The Exorcist (73), así como la aria de las Variaciones Goldberg de Bach para el inquietante pasaje de The Silence of the Lambs (91). Incluso, como si de una ironía musical se tratase, el bello y complejo piano dejó Bach para adentrarse en el simple pero icónico motivo a 5/4 de Halloween (78), de John Carpenter, donde tenemos que aplaudir no sólo a la orquesta por su buen hacer en un tema tan poco sinfónico, sino a quien hizo el arreglo orquestal de algo originalmente interpretado a sintetizador (ignoramos el autor).
Jordi Cos, el alma vertebradora no solo de la Orquestra Simfònica del Vallès sino también de la selección musical y de los textos del narrador, supo entrever la sostenida tensión de todo el concierto, con lo que todo estaba previsto: había un lugar reservado para la fiesta, y Danny Elfman y la actuacion estelar de la Coral Càrmina amenizaron justo en la mitad del concierto con el tema principal de Beetlejuice (88) y el genial medley de The Nightmare Before Christmas (94). Mención aparte se merece el momento interactivo cuando Salvador Vidal nos hizo gritar tres veces bitelchús para que empezara la música.
Y si alguien echaba en falta a Jerry Goldsmith en un concierto de bandas sonoras, no preocuparse: el doblete final del programa estaba dedicado al genio de Pasadena con la Coral Cármina en gran protagonismo, primero en el delicioso tema de Carol Anne de Poltergeist (82) —durante el cual, el montaje audiovisual de Iván Mardone usó el icónico televisor para mostrar fragmentos de numerosas películas de miedo—, donde Salvador Vidal habló con gran solemnidad del terror más exterior hasta el terror que viene de lo más hondo, que puede presentarse en la figura de un niño aparentemente inocente. Como lo es Damien. Porque el programa del concierto se reservó la flamante suite de más de 10 minutos de la misa satánica que Goldsmith ideó para The Omen (76) como culminación final. Menudo espectáculo, qué calidad de músicos, la piel de gallina no es una exageración. La ovación final que recibieron lo demuestra.
Pero así como el tenebroso simpático de Elfman fue el mejor antídoto para la tensión adquirida durante la primera mitad del concierto, quizá era buena idea acabar con un bis menos tenebroso. Y es que sí, estamos hablando de cine de terror, pero terminar con The Omen es quizá demasiado tétrico, así que el verdadero final, con el público aplaudiendo y coreando con una sonrisa de oreja a oreja, fueel temazo de Ghostbusters (84) de Ray Parker Jr. en su versión sinfónica, todo un divertimento para músicos y público.
Un gran concierto, muy asequible para el gran público pero con sabias pinceladas de una música de gran calidad, y unos inquietantes y a la vez acertados textos narrados por una de las voces más sobresalientes del panorama del doblaje de nuestros lares. Y todo con una gran selección representación de todas las oleadas del cine de terror de Hollywood y cine independiente norteamericano en general, desde los setenta hasta bien entrado el siglo XXI. Lo único malo, y únicamente fue a nivel personal, es que me traicionaron las expectativas con Dracula: estando en escena la Coral Càrmina, en mi cabeza ya estaba sonando The Storm desde antes de empezar el concierto, y no fue la pieza escogida. Pero filias personales aparte, sinceramente deseamos que este concierto, al igual que su formato, acabe tenieneo un lugar fijo en la programación tanto de la Simfònica del Vallès como del Palau de la Música, y con los años pueda evolucionar a otras sensibilidades tanto musicales como del cine de género, ofreciendo también música asiática o europea. ¿No sería genial poder escuchar en un futuro los temas de, por ejemplo, Godzilla de Akira Ifukube, Dark Water de Kenji Kawai, o A Tale of Two Sisters de Byung Woo Lee? ¿O ya hablando de tierras más cercanas, El orfanato de Fernando Velázquez o El laberinto del Fauno de Javier Navarrete?