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Editoriales

26/09/2025
Conrado Xalabarder

UN BINOMIO CONSOLIDADO

Paul Thomas Anderson suma ya once nominaciones al Oscar como director, guionista y productor, en tanto Jonny Greenwood de momento solo dos: por la maravillosa The Power of the Dog (21), de Jane Campion, cuya música insistiré sin descanso que es una enorme lección de cine pese a que la consideración generalizada sobre ella entre los aficionados es negativa, y Phantom Thread (17), de Anderson, cuya consideración generalizada sobre ella entre los aficionados es muy positiva pero cuya música insistiré -si puedo sin descanso- que es una lección fallida de cine. De la primera hice un vídeo explicativo y de la segunda, a la espera de un vídeo, desarrollé mi argumentación. Pero incluso en Phantom Thread, en la que creo que la música no está bien hilvanada, se evidencia la gran importancia que le da el director a la música para construir la película, para hacer cine.

Tras una primera etapa en la que tres de sus películas tuvieron música de Jon Brion, una necesidad de cambio de rumbo hizo que Paul Thomas Anderson reclamara a Greenwood, guitarrista de Radiohead, para crear una inquietante partitura en There Will Be Blood (07), tan alejada de las convenciones musicales del cine USA con elementos disonantes y minimalistas para la tensión y la ambigüedad moral del protagonista. Tras ella llegaron The Master (12), Inherent Vice (14), el documental Junun (15), la mencionada Phantom ThreadLicorice Pizza (21) y la que hoy se estrena, One Battle After Another (25), filme que parte con extraordinarias críticas y que apunta a que será una de las más firmes candidatas a los próximos Oscar, lo que de ser así aumentará la amplia cifra de candidaturas del director y probablemente también suponga la tercera para Greenwood. Su participación es determinante en la esencia del filme, casi de modo orgánico, y en la experiencia que genera, lo que debe ser celebrado y premiado.

La asociación entre Anderson y Greenwood parece sólida y consolidada, y es fundamental para entender y definir la música en el cine contemporáneo. Hay directores que se explican también por cómo emplean la música en sus discursos narrativos o en sus definiciones dramáticas, y son esos directores a los que también hay que ver desde la música, visualizar lo que está en el terreno sonoro, para así comprender más y mejor su maestría. Paul Thomas Anderson está entre ellos y, salvo que en su carrera quiera dar un nuevo giro, parece que su unión a Greenwood va a seguir dando películas tan explosivas como la que hoy se estrena.

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