Continuamos con nuestro repaso comentado del libro John Williams. A Composer's Life (Oxford University Press, 2025), de Tim Greiving.
When you think of Mozart's Requiem or Beethoven's Ninth, it's hard to have the gall to write music. Those works can humble all of us. When I was writing a cello concerto for Yo-Yo Ma, I told him of my feelings. He argued with me that if we all thought that way, none of us would do anything (John Williams)
- DUEL OF FATES 1997-1999
El prestigioso Wynton Marsalis había sido el músico escogido por John Singleton para componer la música del drama Rosewood (1997), pero su música no convenció y John Williams —gran admirador de Marsalis— accedió a hacerla previa consulta con él. Escribió dos canciones gospel, Light My Way y Look Down, Lord, incluyendo las letras, también suyas. Ese mismo año volvió a trabajar con Spielberg por partida doble: en la secuela The Lost World: Jurassic Park (1997), en la que aportó un tono más sombrío, y en Amistad (1997), para la que creó uno de sus temas corales más memorables, Dry Your Tears, Afrika, y en la que trabajó con un coro de cincuenta y dos niños y otro de hombres y mujeres. Por ella recibió una nominación al Oscar, a cuya ceremonia no asistió por estar completamente seguro que ganaría —como así fue— James Horner:
Titanic (1997), precisamente, se le había ofrecido inicialmente a Williams, aunque James Cameron no le vio especialmente motivado con el proyecto, así que regresó a Horner, con quien ya había trabajado. También el director francés Jean-Jacques Annaud había trabajado con Horner pero prefirió a Williams —quien sí se mostró del todo interesado— para hacer la música de Seven Years in Tibet (1997), buscando un contraste con el contexto budista. Titanic, es sabido, fue un éxito monumental y la película protagonizada por Brad Pitt un fracaso en taquillas.
Williams se implicó a fondo, nuevamente con Spielberg, en Saving Private Ryan (1998), en la que el compositor sacó partido emocional de sus recuerdos del conflicto mudial, cuando aún era adolescente. Compuso el Hymn to the Fallen como epílogo emocional.
Nuevamente fue considerado para el Oscar:
Chris Columbus rechazó la música que había compuesto Patrick Doyle para el drama Stepmom (1998) y encontró todo lo que buscaba en Williams: «He basically services the actor's performances. He understands what's going on under their skin» (página 417). A este trabajo le siguió Star Wars: Episode I - The Phantom Menace (1999), para la que regresó a los temas previos y compuso nuevos, como el de Anakin, creado a partir de la marcha imperial: «It sounds familiar, very sweet. But if you listen to it carefully, there's a hint of evil» (p. 418).
Williams quería hacer Angela's Ashes (1999), había leído el libro y Alan Parker —el director— accedió inmediatamente pero con una condición: «We made a pact, John and I, very early on that there would be (...) no bodhrán drums and uillean pipes... The Riverdance mentality we were trying to avoid» (p. 424), a lo que el compositor accedió y creó una partitura íntima, a escala de los personajes y no por encima de ellos. Fue nuevamente finalista al Oscar:
- Where Dreams Are Born, 2000-2003
Media hora antes de que naciera el año 2000 fue proyectado en pantallas gigantes en Washington, en el Lincoln Memoria, el cortometraje documental The Unfinished Journey (1999), dirigido por Steven Spielberg:
Su patriotismo le llevó a implicarse en la película The Patriot (2000), de Roland Emmerich, pues consideraba que «The American Revolution was a great event, but it seems most American schoolchildren don't know much about it» (p. 427). David Arnold, compositor habitual de Emmerich, esperaba poder hacer la banda sonora e incluso compuso el tema principal con orquesta, una demo que el propio Emmerich le pidió —algo que nunca había hecho con él—, pero a los diez minutos de escucharlo el director le dijo a Arnold que haría la película con Williams. Fue un disgusto para el compositor británico, que se lo tomó con flema también británica: «I would bump me for John Williams» (p. 428). Nueva candidatura al Oscar:
Y tras esta película, vendría un proyecto muy peculiar que habría de unir a John Williams con nada menos que Woody Allen.
