Partitura de romanticismo desaforado, con un tema principal destacado y melodías dramáticas ambientales que reflejan el tormento por la obsesión creativa. Esta creación sustituyó otra compuesta por Gerard Schurmann, aunque no totalmente: la película acabó por emplear pasajes de ambas creaciones, aunque las de Lock fueron las mayoritarias. Esta edición recoge también la música de Schurmann para The Gambler (97).
