Sin absolutamente nada que ver con las creaciones de Bill Conti para la saga Karate Kid y muy por debajo de las de la dupla Birenberg/Robinson para Cobra Kai, esta no es más que una amalgama de temas insignificantes y anodinos para el énfasis de las acciones, canciones comerciales y ningún tipo de coherencia o solidez dramática, aunque este es un aspecto que ni tan solo es considerado. Solo las citas a Conti dan alguna entidad.
