En un doblete inédito, Destin Daniel Cretton ha dirigido en 2026 dos propuestas para Marvel a priori bastante diferentes: la cuarta entrega del hombre araña, Spider-Man: Brand New Day (con música de Michael Giacchino), y esta Wonder Man, serie para la que el realizador hawaiano ha vuelto a contar para la música con su colaborador habitual desde hace años, Joel P. West, y con el que ya tuvo una primera incursión en Marvel en Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings (21). La propuesta de Wonder Man, sin embargo, está totalmente alejada de Shang-Chi y de la música superheroica esperable de cualquier producto Marvel. Es una serie sin acción, esencialmente una comedia dramática sobre la amistad de dos actores fracasados en Los Ángeles. En este sentido, la música de West es más cercana al trabajo de Hurwitz en La La Land (16) que a cualquier propuesta marvelita de Silvestri o Giacchino. Aquí no hay fanfarrias ni metales poderosos, sino mayoritariamente temas orquestales evocadores del Hollywood clásico, también músicas jazzísticas o temas con arreglos e instrumentación más cercana al funky y al pop. Por encima de todo el entramado musical y conviviendo con las canciones preexistentes, que también ocupan un espacio importante en la serie, destaca el fabuloso tema principal, una música sencilla y pegadiza que aporta a Simon Williams bondad, ternura y hasta cierta dosis de patetismo. Es notable su flexibilidad para funcionar tanto en el drama como en la comedia, matizando y aportando profundidad a los distintos estados de ánimo del protagonista.
