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HANS ZIMMER LIVE - THE NEXT LEVEL

02/04/2026
Eduard Furné

Hans Zimmer Live – The Next Level
Palau Sant Jordi, Barcelona
27 de marzo de 2026

Cuando pasaban cinco minutos de las 20 horas del pasado día 27 de marzo de 2026, el Palau Sant Jordi de Barcelona oscurecía sus luces y se preparaba para presenciar un espectáculo mayúsculo de más de tres horas. Hans Zimmer aparecía en el escenario rodeado de su banda y provocó un estallido en el público digno de una super estrella.

El concierto, parte de su gira mundial The Next Level, fue una de esas experiencias que van más allá del recital tradicional y se convierten directamente en un espectáculo total. Lo que disfrutaron los 18.000 asistentes que tuvieron la suerte de asistir a la cita fue un show a gran escala, con un despliegue técnico y sonoro espectacular (mérito mayúsculo que el Sant Jordi sonara con gran calidad, pues nunca ha sido su acústica su mejor baza). Zimmer sabe rodearse de los mejores: desde músicos virtuosos a ingenieros y técnicos que logran una puesta en escena de gran calibre, con escenario a tres niveles, que concedieron al concierto una apoteósica potencia.

Hans Zimmer en el escenario del Palau Sant Jordi.

El espectáculo, concebido como una narrativa, arrancó con la suite dedicada a los filmes The Dark Knight (2008) y The Dark Knight Rises (2012), donde la electrónica de Zimmer se elevó a cotas sublimes, y establecía los cimientos de lo que estaba por venir.

A ese portentoso inicio le siguieron las notas de Dune: Part I (2021), con la envolvente voz de Loire Cotler (quien hizo lo mismo en la banda sonora original) transportándonos a lo más profundo de los sueños de Paul Atreides. Y de Arrakis a Metrópolis, donde la épica suite de Man of Steel (2013) permitió el primero de los lucimientos del guitarrista Guthrie Govan, amigo y colaborador de Zimmer desde años remotos, con un solo más cercano al rock (incluso al metal) que a los habituales sonidos de las partituras para el cine, maravillando incluso al mismo Zimmer, que presenciaba el momento con cara de asombro a escasos metros de su amigo. Tanto en esta pieza como en momentos posteriores, Govan demostró su maestría rasgando la guitarra eléctrica. Con esta suite se cerraba el primer bloque del concierto, dando paso a la primera intervención de Zimmer que, tras saludar en un correcto catalán, se disculpó por proseguir en inglés, y dedicó sus primeras palabras al público barcelonés, a su acogida y al cariño que siempre recibe cuando visita la ciudad condal.

El siguiente bloque lo formaron los temas To Every Captive Soul de Hannibal (2001), con un portentoso solo de cello interpretado con maestría y emoción por Mariko Muranaka mientras sus notas teñían de rojo el escenario, y la soberbia Chevaliers De Sangreal, epílogo de The Da Vinci Code (2006), uno de los temas más aplaudidos de la carrera de Zimmer. El deslumbrante crescendo fue elevado a obra maestra de las manos de la violinista Molly Rogers y la citada Muranaka, en un diálogo musical entre ambas maravilloso.

Mariko Muranaka en su solo de Hannibal.

Para la siguiente pieza, la suite dedicada a Sherlock Holmes (2009) y Sherlock Holmes: A Game of Shadows (2011), Zimmer narró que la inspiración le vino tras preguntarse cómo sería una de las calles más transitadas cercanas a su casa a finales del siglo XIX. Un paseo de alto colorido musical donde, dijo, en cada esquina puedes encontrar un pub o local con música en directo, mezclándose en la calle los sonidos de una guitarra, con los de un acordeón, un piano o un banjo. Y eso es lo que hizo: trasladó esa mezcla sonora al Londres de Holmes y Watson y, de allí, con alegre energía, al Palau Sant Jordi.

Cerró la primera parte del concierto la extensa y emocionante suite de Gladiator (2000), que permitió barrer los temas centrales de la banda sonora, incluyendo la pieza que en la edición discográfica se tituló Duduk of the North, sensacional rareza en este tipo de conciertos, hasta su emotivo cierre con la etérea e imponente voz de Lisa Gerrard entonando las ya muy conocidas notas del Now We Are Free, y llevando al público, como llevó a Máximo, al paraíso celestial.

Lisa Gerrard, icónica y esencial voz de la banda sonora de Gladiator.

Tras 20 minutos de descanso, arrancó el primer bloque de la segunda parte con el tema Dream Is Collapsing de Inception (2010) a modo de introducción de la abrumadora y compleja pieza 160 BPM, cierre de Angels & Demons (2009). La electrónica volvió a deslumbrar y resonar en uno de los momentos más (inesperadamente) álgidos de la noche, gracias, en parte, a un espectacular duelo de baterías solistas (perfectamente ejecutado por Aicha Djidjelli y Holly Madge) que, junto al juego de luces, elevó el ritmo de los corazones incluso a más de esos 160 latidos por minuto (BPM).

Con las revoluciones al máximo, tocaba poner algo de tranquilidad. Zimmer anunciaba que cuando compuso el tema principal de Pearl Harbor (2001), no le gustó ni convenció demasiado su resultado, hasta que pudo escucharlo interpretado por su banda, momento en el que se dijo quizás no está tan mal. Para la ocasión, se nos sirvió una emotiva y delicada suite de ese score centrada en los temas que acompañan a la relación de los dos amigos protagonistas del filme y a su triángulo de amor, dio paso a la adrenalina del tema principal de F1 (2025), rítmico y épico tema que incluso motivó el acompañamiento con las palmas de los presentes.

La velocidad se convirtió de nuevo en pausa, regresando al mundo sonoro de Arrakis, en una reinterpretación del tema A Time of Quiet Between the Storms de Dune: Part II (2024) para lucimiento, de nuevo, de una estelar Loire Cotler. La suite de Interstellar (2014) ocupó el siguiente y extenso bloque, repasando los principales temas de su banda sonora mientras la artista aérea Nina Treiber se convertía, gracias a un diseño de luces y de vestuario magníficos, en estrella del firmamento del Sant Jordi. Antes, Zimmer explicó el proceso de creación de esta obra: Nolan, el director, le hizo llegar una carta tradicional en la que le pedía que imaginase una música para reflejar aquel preciso e inolvidable momento en el que los ojos de un padre y un hijo recién nacido se cruzan y conectan para siempre. No le contó nada de la trama del filme ni le dio más detalles. El resultado de ese juego, ya es historia de la música de cine.

Nina Treiber, la “estrella” de Interstellar.

Y con la emoción a flor de piel, llegábamos al último bloque del concierto, previo a los obligados bises: un viaje musical a África, continente muy amado por Zimmer, que arrancó con la imponente y poco habitual en los directos Kopano Part III de Tears of the Sun (2002). La voz del imprescindible Lebo M junto al Nairobi Chamber Choir combinaron en una interpretación portentosa y llena de emoción que culminó enlazando con la inevitable suite de The Lion King (1994). El famoso inicio con Lebo M al son del Nants’Ingonyama nos llevó por un paseo musical y visual (lujoso y colorido vestuario junto a vivas proyecciones) que incluyó los mejores fragmentos del score, desde la aterradora y emocionante Stampede hasta el épico final de King of Pride Rock, en el que todos, gracias a Zimmer, supimos encontrar nuestro lugar en el ciclo de la vida.

Aquí concluía el setlist oficial y Zimmer, ni corto ni perezoso, tiró de practicidad y comunicó que, para qué irse todos del escenario y que nosotros pidiéramos más, si iban a volver seguro, por lo que, tras saludos y agradecimientos, dio paso directamente a los dos bonus tracks. El primero fue la extensa suite de Pirates of the Caribbean, que navegó por las tres primeras películas con temas como el arrollador The Kraken de Dead man’s Chest (2006), de nuevo con Guthrie Govan a la guitarra empoderándose del tema, o los dedicados al Capitán Sparrow, incluyendo el He’s a Pirate de Klaus Badelt para The Curse of the Black Pearl (2003), culminado de manera portentosa con todos los solistas en primera línea de escenario y banderas piratas ondeando en lo alto.

El cierre, como no podía ser de otra manera, llegó con el Time de Inception (2010). Zimmer, solo en un elevado piano, marcó el compás de esas míticas notas que ya han ido más allá de la película para las que fueron ideadas, regalando un sublime broche final más íntimo y emocionante a un show que difícilmente se podrá olvidar. Con la última y desgarradora nota del violín de Rogers, y con Zimmer puño en alto, se oscurecía el Sant Jordi y, sin saber si seguíamos o no en un sueño, estallaron los aplausos en un larguísimo agradecimiento al maestro por el espectáculo ofrecido.

No hubo dudas del éxito rotundo. Esa mezcla de electrónica, solos prodigiosos y percusión arrolladora con álgidos momentos de lirismo orquestal y vocal, fueron la mejor receta que el compositor alemán pudo ofrecer. Su música abandonó durante tres horas el concepto banda sonora y se convirtió en experiencia sonora y visual, aunque también es cierto que eso sería imposible lograrlo si, antes, esas obras no hubieran sido expuestas y usadas como lo que son, cine en mayúsculas que ya forman parte de la memoria de todos.

El directo, técnicamente impecable, fue de una épica constante, con numerosos crescendos y virtuosas interpretaciones, demostrando que ya no podemos considerar a Zimmer como un compositor de música para cine tradicional, sino que alcanza un estatus más cercano al de súper estrella, sin dejar de ser alguien cercano con el público (bromeando constantemente) y con su banda, a quien no dejó de alabar y agradecer durante todo el repertorio. Un respeto que engrandece aún más si cabe su figura.

Como si de un blockbuster se tratara, el concierto no dio pie a la tregua. Fue un Zimmer en todo su esplendor y, aunque seguirá habiendo voces contrarias a este tipo de espectáculos (y a Zimmer en particular), nunca se podrá negar lo que el alemán es en realidad: un gran músico y, sobre todo, un cineasta mayúsculo.

He aquí la playlist del concierto:

Comentarios de los usuarios
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Usuario: Avispeto , un respeto...
Fecha de publicación: 14.04.2026
He visto 2 veces al maestro en directo, gira 2023 y 2026 y otras tres veces su "segundo" espectáculo "The world of Hans Zimmer" y en vez de ir a menos, cada vez va a mas, y parece mentira, que cada vez haga remix mas interesantes de sus temas. Es un espectáculo digno de ver y disfrutar en todos los sentidos y nunca deja de sorprender lo bien que suena, es increíble los técnicos y los músicos que le acompañan.
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Usuario: dj barrydange
Fecha de publicación: 06.04.2026
El concierto del teutón no decepcionó en ningún momento. Su arranque fue en busca de un estilo más experimental, pero cada pieza fue una auténtica montaña rusa.
La presentación de su equipo y sus comentarios ayudaron a que las cerca de tres horas de duración se fueran volando.
El Tema de F1, fue una de las inclusiones más interesantes y como no el momento de comunión con el público como fue el tema final de Time.
Una apuesta segura ver a este compositor que cuenta con legiones de fans y de haters, pero que siempre sorprende.
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