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DEBNEY, JOHN

Ciudad natal: Glendale (EE UU)
Año de nacimiento: 1956
DESCRIPCIÓN

Nació en Glendale, California (EE UU), el 18 de agosto de 1956. Es uno de esos músicos de cine que formarían parte de un hipotético grupo de nombres que nunca suenan en las carreras de premios o en las listas de los más famosos o prestigiosos, pero cuyos talentos consiguen cimentar carreras sólidas llenas de trabajas variados, la mayoría de ellos con resultados notables y a veces incluso sobresalientes. Compositores que siempre cumplen con eficacia, buen gusto y mostrando tablas y conocimiento para aspirar a proyectos más ambiciosos y a más reconocimiento. John Debney, sin duda, pertenece a este grupo.

Su padre era nada menos que un productor de los estudios Disney, así que el mundo del cine fue siempre un ecosistema familiar para el futuro compositor. John empezó a tomar clases de gu... Continuar leyendo

Nació en Glendale, California (EE UU), el 18 de agosto de 1956. Es uno de esos músicos de cine que formarían parte de un hipotético grupo de nombres que nunca suenan en las carreras de premios o en las listas de los más famosos o prestigiosos, pero cuyos talentos consiguen cimentar carreras sólidas llenas de trabajas variados, la mayoría de ellos con resultados notables y a veces incluso sobresalientes. Compositores que siempre cumplen con eficacia, buen gusto y mostrando tablas y conocimiento para aspirar a proyectos más ambiciosos y a más reconocimiento. John Debney, sin duda, pertenece a este grupo.

Su padre era nada menos que un productor de los estudios Disney, así que el mundo del cine fue siempre un ecosistema familiar para el futuro compositor. John empezó a tomar clases de guitarra a los seis años, consiguiendo entrar en algunas bandas durante su época en el instituto. Años después, y continuando con su pasión por la música, consiguió graduarse en Composición Musical en 1979, en el Instituto de las Artes de California, lo que le abrió de par en par las puertas al mundo profesional de la música... y del cine. Previsiblemente gracias a los contactos de su padre pudo entrar a trabajar en Disney, y allí conoció al compositor Buddy Baker, quien puso música a multitud de conocidas películas animadas de la casa. Este le animó a colaborar con él en arreglar algunas piezas musicales que se usarían como melodías para las atracciones y los pabellones del Disney World de Florida. Después de tres años allí, Debney decidió convertirse en freelance y empezó a colaborar en la televisión con varios compositores como Mike Post o Hoyt Curtin, el músico de Hanna-Barbera. Todas estas colaboraciones en el medio televisivo le hicieron madurar y rodarse como músico, y pronto empezó su carrera en solitario.

Así, a mediados de los 80, empezó una fecunda y larga carrera en la televisión, con colaboraciones en series e introduciéndose en la plantilla de compositores del universo Star Trek. Sus primeras series de animación, mayormente de Hanna-Barbera, serían el trampolín para dar el salto a los largometrajes, y precisamente una película de la misma productora supondría su debut en el medio: Jetsons: The Movie (90). Compaginándola con su inamovible carrera televisiva, su trayectoria cinematográfica fue avanzando por varios telefilmes y películas indies, así como varios mediometrajes y películas de la Hanna-Barbera. El auténtico salto lo dio ya alcanzada la década de los 90. Mientras en la televisión trabajaba en series como SeaQuest DSV (93) la Disney, su casa de siempre, le ofreció poner música a una película de comedia y terror titulada Hocus Pocus (93), protagonizada por Bette Midler y Sarah Jessica Parker. En este primer trabajo encontramos ya algunas de las constantes de Debney durante el resto de su carrera: sinfonismo orquestal, buena mano para las melodías y los temas retentivos, y capacidad para crear atmósferas que se adapten perfectamente al resto de la película. Tras algunas colaboraciones más con Hanna-Barbera, llegaría por fin el año decisivo para el músico. En 1995 compuso la música de Sudden Death, pero enseguida recibió una llamada de Carolco Pictures y de su mandamás, Mario Kassar. Tenían entre manos una carísima película de piratas al más puro estilo de capa y espada de Errol Flynn, llamada Cutthroat Island (95). Kassar contrató personalmente a otro músico joven que había tenido un debut espectacular en el cine: David Arnold, quien trabajó durante un par de semanas en el proyecto, pero tuvo que dejarlo por problemas de agenda, y Kassar recurrió al también poco conocido Debney. Siempre ha habido cierta polémica y debate sobre si Debney utilizó algo de lo escrito por Arnold, incluso de melodías y temas ya grabados, pero el californiano compuso su propia partitura desde cero, tomando como referencias el más puro sonido sinfónico y vibrante de Korngold para el género. Así, el músico sorprendió a todo el mundo con una arrolladora y grandilocuente música, con la London Symphony a toda potencia, que homenajeaba a los clásicos de los 40 y 50, y que servía para remarcar y elevar toda la película, con melodías retentivas y adrenalíticas, y estupendos temas secundarios donde Debney demostró saber tocar todos los palos, desde lo romántico hasta lo tenebroso. La partitura permanece a día de hoy como uno de sus mejores y más recordados trabajos de toda su carrera, pero no salvó al filme, que fue un fracaso histórico que incluso hundió a su propia productora.

Pero Debney ya estaba por fin en la primera división del cine, y mientras que en televisión continuaba trabajando en telefilmes y miniseries como In Pursuit of Honor (95) o la TV movie del Doctor Who (96), en el medio cinematográfico avanzaba su carrera probando en géneros diversos como la comedia (Liar, Liar) o el terror (I Know What You Did Last Summer), dos géneros en los que se prodigaría posteriormente, y especialmente en lo que quedaba de década, con películascomo Inspector Gadget (99), My Favorite Martian (99) o End of Days (99). Ya en los 2000, Debney empezó a una etapa hiperactiva, con varios proyectos en un mismo año, aunque si bien la mayoría de ellos de escasa relevancia o siendo directamente decepciones y fracasos en la taquilla. Su longeva relación con Disney proseguía, y suyas fueron composiciones de la casa como The Emperor's New Groove (00) pero también participó en proyectos como Relative Values (00), The Princess Diaries (01) o en esa locura llamada Spy Kids (01), donde colaboró por primera vez con Robert Rodriguez y compuso varios temas para una banda sonora con temas de otros autores. Debney no perdía tampoco ninguna oportunidad de probar más géneros inéditos en su filmografía, y así probó suerte con la fantasía épica de The Scorpion King (02) o el drama sobrenatural con Dragonfly (02), aunque siguió siendo en la comedia donde más se prodigó (Bruce Almighty, Elf), casi siempre con resultados sólidos y de buena factura. Pero en el año 2004 su carrera volvería a dar un salto hacia adelante.

Mel Gibson llevaba tiempo queriendo levantar una película que narrara de forma absolutamente verista y descarnada las últimas horas de Jesucristo y su crucifixión, algo que se tomó como una misión personal, dado el éxito que había tenido su anterior película como director y su propia condición de creyente católico militante. Las anécdotas y curiosidades sobre el rodaje y la propia película son de sobra conocidas, pero el misterio y los obstáculos también invadieron el campo musical del proyecto. Gibson quería algo diferente para el apartado musical, y ello le llevó a prescindir, por una vez, de su fiel James Horner, que tanto había contribuido a sus anteriores películas. Buscando un sonido y unas intenciones musicales diferentes, el cineasta contactó con músicos como Jack Lenz, Lisa Gerrard o Rachel Portman, quien estuvo muy cerca de ser la elegida. Cuando la compositora tuvo que desentenderse del proyecto, Gibson acudió a alguien poco tenido en cuenta en este tipo de proyectos, un artesano eficaz y siempre cumplidor. Debney aceptó entrar en la película, y, al igual que el director, se tomó muy personalmente su cometido, dado que también es un católico practicante. Probablemente el proyecto más personal en el que se haya involucrado jamás, The Passion of the Christ (04) supuso un desafío en el que el compositor puso toda la carne en el asador. En vez de decantarse por música sacra o religiosa, creó una mezcla muy cuidada entre raíces orientales y sonidos y ritmos modernos, en una búsqueda de atrapar la atemporalidad del propio relato bíblico y religioso, con intenciones de captar la trascendencia del mensaje y apoyar a las (tremendas) imágenes en el proceso. Ayudado por la voz de la cantante Lisbeth Scott, creó así un tapiz de sonidos con una textura hermosa y sentida, atrapando el mensaje de la propia película y su protagonista. Un trabajo arduo y complicado del que el compositor no solo salió airoso, sino logrando una de las mejores bandas sonoras de la década, del género religioso y, probablemente, la mejor de toda su carrera. Con la añadidura del premio que supuso para él lograr una nominación a los Oscar.

No obstante y a pesar de este éxito, continuó sin demasiadas variaciones con su carrera de comedias y películas de escaso recorrido, con puntuales excepciones. Trabajó de nuevo con Robert Rodriguez en Sin City (05), Spy Kids 2 (02) y The Adventures of Sharkboy and Lavagirl in 3-D (05). Su relación con Disney siguió intacta, participando en cintas como The Pacifier (05) o Chicken Little (05), que fue la primera incursión del músico en la animación. Zathura (05) le volvió a unir con otro cineasta que siempre ha contado con él (y que sería importante para ciertos trabajos posteriores de primer nivel): Jon Favreau, y la década se cerraría sin muchos cambios en su trayectoria, que, eso sí, seguía sumando numerosos proyectos año tras año. Trabajo jamás le faltó a Debney. La década de los 2010, al menos, le ha traído más variedad y películas diferentes a sus inevitables comedias de Disney. En 2010 y gracias a su asociación con Favreau se estrenó en el género de superhéroes. Iron Man 2 (10) contó con un retentivo tema principal. Ese mismo año también homenajeó a Silvestri en Predators (10), donde volvió al género del terror. Este género y el del suspense y el thriller serían muy visitados por Debney en esta década, en títulos como Alex Cross (12) o The Call (13). En los biopics destacó en Jobs (13), donde su partitura, fresca y moderna, era lo mejor de la película. Sin embargo, justo el año pasado volvería por sus fueros a demostrar que, si se confía en él y se le dan trabajos de altura y películas con cierta ambición en la temática o en la factura, siempre va a cumplir con nota. Jon Favreau no se lo pensó dos veces cuando le fichó sin dudarlo para poner música a su fastuosa adaptación de The Jungle Book (16). Debney maravilló con una partitura majestuosa, con un tema principal arrollador y radiante, y una serie de temas dedicados tanto al ambiente selvático como al protagonista y sus aventuras que ha quedado como uno de sus mejores trabajos. Y en The Young Messiah (16), como en The Passion of the Christ, volvió a regalar un ejercicio de religiosidad musical y de sentimiento espiritual trufado de toques étnicos que supuso todo un triunfo, demostrando de nuevo que éste era también un proyecto personal que le llevó a desafiarse como músico y a crear algo ambicioso y diferente, una partitura que indaga en el argumento (la infancia y juventud de Jesucristo) haciendo preguntas y tratando de conformar a su figura central.

Debney continúa al mismo ritmo de trabajo de siempre, y hasta compone también para videojuegos (los estupendos ejemplos de Lair (07) y The Sims Medieval (11). La televisión nunca la ha abandonado del todo, y ahí ha cosechado también triunfos y excelentes partituras como las de dos miniseries de otro género en el que nunca se ha prodigado: el western. Texas Rising (15), junto con el gran Bruce Broughton, y Hatfields & McCoys (12) han sido celebradas y saludadas como dos estupendos ejemplos de gran compositor (nominaciones a premios Emmy incluidas). Y en el cine, habiendo demostrado que sigue en forma y que debajo de ese artesano y eficaz profesional de lo sinfónico hay un excelente compositor que puede dar grandes trabajos si le dan las oportunidades adecuadas. De una manera u de otra, John Debney prosigue su carrera tal y como la empezó: con profesionalidad, talento y amor por su profesión.

(Isaac Duro)

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PREMIOS
MundoBSO: 1 premio, 1 nominación
Oscar: 1 nominación
Emmy: 3 premios, 2 nominaciones
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